"Es que me da rabia ver que me siento más en casa en la tuya que en la mía".
Pero me quedé a medias de lo que en realidad estaba pensando. No me siento en casa estando en la tuya. Me siento en casa estando contigo. Y es algo que noto últimamente cada vez que me bajo del tren sabiendo que estás esperándome en la estación. Y no sabes el acojone que da.
Por lo obvio hasta ahora he querido ser yo la que tirara más del carro. La que fuera un pasito por delante, queriendo que las cosas fueran a más. Tanto que no me estaba dando realmente cuenta de hasta dónde las estaba llevando; he estado caminando de espaldas, siempre tendiéndote las manos para que me sigas.
Y ahora veo hasta dónde estoy llegando. Y no se si te estoy trayendo conmigo.
Abro a ti mi alma cada vez que me miras, cada vez que me tocas, cada vez que me apuntas con tu cámara. No se si te das cuenta hasta qué punto. Porque se que si me quedo a medias, si no lo doy todo, no llego.
No. No es solo por eso.
Es porque tu me haces querer hacerlo. Haces que me salga solo, sin pensarlo. Y cuando me doy cuenta quiero seguir.
Y habiéndome dado cuenta de esto, ha resurgido el miedo de que te vayas. Porque también me he dado cuenta cómo acabaría si te pierdo.