miércoles, 23 de febrero de 2011

Jorge Manrique

¿Qué se hicieron las damas?
Sus tocados, sus vestidos,
sus olores.

¿Qué se hicieron las llamas,
los fuegos encendidos
de amadores?

¿Qué se hizo aquel trovar?
La música acordada
que tañía.

¿Qué se hizo aquel danzar?
Aquellas ropas chapadas
que traían.

jueves, 17 de febrero de 2011

Lope de Vega

Desmayarse, atreverse, estar furioso,
áspero, tierno, liberal, esquivo,
alentado, mortal, difunto, vivo,
leal, traidor, cobarde y animoso;

no hallar fuera del bien centro y reposo,
mostrarse alegre, triste, humilde, altivo,
enojado, valiente, fugitivo,
satisfecho, ofendido, receloso;

huir el rostro al claro desengaño,
beber veneno por licor süave,
olvidar el provecho, amar el daño;

creer que un cielo en un infierno cabe,
dar la vida y el alma a un desengaño;
esto es amor, quien lo probó lo sabe.

domingo, 6 de febrero de 2011

La Caída de los Gigantes

-No tardéis -dijo en voz baja, y le dio otro bocado a su pastel mientras ellos abandonaban el salón.
Maud cruzó en vestíbulo, caminando delante de Walter. Se detuvo ante una gran puerta y esperó a que el la abriera. Entraron.
En la gran sala reinaba en silencio. Estaban solos. Maud se lanzó a sus brazos y Walter la estrechó con fuerza, apretando su cuerpo contra el de él. Ella miró hacia arriba.
-Te quiero -dijo, y lo besó con avidez.
Al cabo de un minuto, sin aliento, se separó de él. Walter la miró con adoración.
[...]
Se la llevó detrás de una estantería para que no pudieran verlos de inmediato si entraba alguien, y allí volvió a besarla. Ese día estaba deliciosamente ansiosa, sus manos recorrían los hombros y los brazos mientras correspondía a su beso, y entonces lo interrumpió un momento para susurrar:
-Levántame la falda.

jueves, 3 de febrero de 2011

Vampire Academy: Sangre Azul

- Bueno -dije por fin-, tal y como yo lo veo, no somos aún los guardianes de Lissa.
Me armé de valor para la siguiente respuesta. Sabía que iba a ser una de sus lecciones zen de la vida. Algo sobre la fortaleza interior y la perseverancia, sobre cómo lo que elegimos hoy se convierte en un patrón el día de mañana o cualquier otra bobada.
En cambio, me besó.
El tiempo se detuvo cuando extendió los brazos y me rodeó la cara con las manos. Su boca descendió y me rozó los labios. Al principio apenas fue un beso, pero se hizo embriagador y profundo. Cuando por fin se apartó, fue para besarme la frente. Sus labios permanecieron allí varios segundos mientras sus brazos me rodeaban con fuerza.
Deseé que el beso hubiera continuado para siempre. Rompió el abrazo y con los dedos me acarició el pelo y a continuación la mejilla. Retrocedió en dirección a la puerta.
- Te veo luego, Roza.
- ¿En nuestra siguiente clase práctica? -le pregunté-. Porque las vamos a retomar, ¿verdad? Es decir, que tienes todavía cosas que enseñarme.
De pie, junto a la puerta, me miró por encima del hombro y sonrió.
- Sí, montones de cosas.