martes, 31 de julio de 2018

Adicción

Me imagino que será parecido a cuando alguien deja una droga. Cocaína, heroína.. Algo con lo que no puedes vivir, pero tampoco puedes vivir sin ello. Por pequeños chutes de bienestar, de felicidad, te estás destrozando. Te come la vida, hace que cometas millones de errores, y acabas pensando que lo mejor es dejarlo.

La abstinencia te mata.

No puedes respirar, no puedes ver, no puedes comer, no puedes dormir. No puedes dejar de llorar. No quieres hacer nada, no quieres ver a nadie. Solo tomarte una última dosis, que sabes que no sería la última, que sería imposible que fuera la última, porque si recaes es una vuelta a empezar.

Como ha pasado todas. Las. Veces.

Pero con una droga sabes que la única que está luchando eres tú. Que es por tu propio bien y el de nadie más. Que solo depende de ti, que con ello no haces daño a nadie, al contrario, todo lo que conseguirías sería bueno.

Ahora no es cierto, ahora no se aplica. Porque a ti, mi droga, también te he destrozado. También te he comido la vida, también he hecho que cometas millones de errores. Solo he podido darte esos pequeños chutes de felicidad, y ahora te lo estoy quitando. Ahora nos lo estamos quitando mutuamente y me voy a volver loca si no se que estás bien, que puedes lidiar con ello, que vas a salir adelante. No paro de buscar señales de que al menos sigues ahí, que no has hecho ninguna tontería, que en el fondo sigues queriendo salir adelante. No paro de pensar en si me he equivocado. En si el resto de mi vida compensa no tenerte conmigo.

Te propongo un trato. Recuerdas el último pensamiento de anoche? Que sería más fácil quedarnos dormidas, juntas, y no despertarnos? Me doy tres días. Si sigo pensando así en tres días admitiré mi error, iré a buscarte y haré lo que sea necesario para que podamos seguir adelante juntas. Lo que sea.

No se si lo leerás, no se si quieres saber de mí, no se si servirá de algo.. pero al menos tengo que intentarlo, tenía que contártelo.