viernes, 8 de mayo de 2020

Ladrones de Libertad




Mantengo mi mano alrededor de la suya. La espuma brilla como la nieve. Un poco más allá, algo chapotea. Un pez, supongo. Algo pequeño e insignificante. Como nosotros.
[...]
Un momento de incertidumbre. Después, sus dedos en mis cabellos, enredándose entre mis rizos.
- Entonces, ¿por qué lloras, sirena?


miércoles, 30 de enero de 2019


No me gusta perder sensaciones. Ni siquiera las asesinas.
Leído en Nepomundos el 30 de enero.

Es la frase que me ha impulsado a escribir ahora, después de todo el día dándole vueltas. Para por lo menos convencerme de que todo lo que pase tiene valor, es por algo. Aunque me sienta como una mierda, es por algo.

Dice mi psicóloga que tengo que hacer las cosas por mi. Cortar el círculo vicioso de ponerme por debajo para no alterar el orden natural, porque en verdad el orden natural me toca los ovarios. Es lo contrario a natural. Pero acaba frustrando mucho cuando los intentos de redirigir la cosa a algo más sano, más equitativo, hacen puf y ahí quedan.

Hacerlo no es solamente por mi, que también. Es porque salga adelante, por las dos. Porque sostener una relación insana nos vuelve locas por igual. Pero no locas de jajas, locas seriamente, en plan mal. Y no vamos a volver ahí, porque la última vez casi no salimos.

Es bonito cuando algo que llevas leyendo todo el día te inspira para retomar costumbres de antes. Obras de otros artistas que acaban influyendo en la propia. Aunque sea solo para sacar mierda de dentro y convertirla en algo digno de soltar al mundo.

Hola por aquí. Cuánto tiempo, no?

sábado, 17 de noviembre de 2018

Me da tantísima lástima ver que nos queremos.. que aunque haya malentendidos y encontronazos, queremos lo mejor la una para la otra, y por mucho que pueda dar rabia que se note en el momento, se nota. Porque nos conocemos, porque hemos pasado todo lo pasable juntas.
Porque en el fondo sabemos que lo que resta es un camino solo va hacia arriba. Solo hay que tener la energía suficiente para coronar la cumbre.
Ojalá lleguemos, ese paisaje tiene que ser precioso de ver contigo.

martes, 31 de julio de 2018

Adicción

Me imagino que será parecido a cuando alguien deja una droga. Cocaína, heroína.. Algo con lo que no puedes vivir, pero tampoco puedes vivir sin ello. Por pequeños chutes de bienestar, de felicidad, te estás destrozando. Te come la vida, hace que cometas millones de errores, y acabas pensando que lo mejor es dejarlo.

La abstinencia te mata.

No puedes respirar, no puedes ver, no puedes comer, no puedes dormir. No puedes dejar de llorar. No quieres hacer nada, no quieres ver a nadie. Solo tomarte una última dosis, que sabes que no sería la última, que sería imposible que fuera la última, porque si recaes es una vuelta a empezar.

Como ha pasado todas. Las. Veces.

Pero con una droga sabes que la única que está luchando eres tú. Que es por tu propio bien y el de nadie más. Que solo depende de ti, que con ello no haces daño a nadie, al contrario, todo lo que conseguirías sería bueno.

Ahora no es cierto, ahora no se aplica. Porque a ti, mi droga, también te he destrozado. También te he comido la vida, también he hecho que cometas millones de errores. Solo he podido darte esos pequeños chutes de felicidad, y ahora te lo estoy quitando. Ahora nos lo estamos quitando mutuamente y me voy a volver loca si no se que estás bien, que puedes lidiar con ello, que vas a salir adelante. No paro de buscar señales de que al menos sigues ahí, que no has hecho ninguna tontería, que en el fondo sigues queriendo salir adelante. No paro de pensar en si me he equivocado. En si el resto de mi vida compensa no tenerte conmigo.

Te propongo un trato. Recuerdas el último pensamiento de anoche? Que sería más fácil quedarnos dormidas, juntas, y no despertarnos? Me doy tres días. Si sigo pensando así en tres días admitiré mi error, iré a buscarte y haré lo que sea necesario para que podamos seguir adelante juntas. Lo que sea.

No se si lo leerás, no se si quieres saber de mí, no se si servirá de algo.. pero al menos tengo que intentarlo, tenía que contártelo.

martes, 29 de mayo de 2018

Única

Iba a escribir una entrada narrando todo lo que pude esquematizar ayer, todas nuestras idas y venidas, nuestros encuentros y desencuentros. Llevo dándole vueltas a ello todo el día, pero a la hora de sentarme delante de la pantalla, he visto que para qué. Si ya sabemos lo que ha pasado, hemos hablado mil veces de ello, y qué narices, lo hemos vivido.

Lo que importa ahora es cómo nos sentimos. Cómo me siento.

Me resulta difícil arrancar, e intentar volcarme al cien por cien, cuando he llegado a un punto en el que no me siento cómoda haciéndolo con nadie. De hecho, ahora mismo y siendo sincera, ni siquiera sé si publicaré esto o se quedará enterrado como borrador. Seguramente acabe dándole al botón, pero sin sentirme segura, casi más pensando que va siendo hora de hacerlo que por querer hacerlo realmente. Qué contradicción..

He descubierto hoy que hace tiempo me perdí a mí misma. Dejé de considerarme algo individual, sino una parte de lo que conformaba un todo. No estaba completa sin la otra mitad. Dejé de poder describirme sin mencionarte, dejé de hacer cosas que no te implicaran, dejé de tener un espacio para mí. De dedicarme tiempo a mí, a lo que me gusta, a explorarme y a valorarme. De ahí que te preguntara tantas veces qué ves en mí. Necesitaba que fueras tú la que me dijera qué es lo que vale la pena de mí. Yo ya no era capaz de verlo.

A tu lado no me consideraba nada. Algo muy pequeño, a comparación. Que sí, podía tener cosas interesantes, que llamaran la atención, pero que se quedaban muy atrás con respecto a ti. Me sentía tremendamente pequeña, no me valoraba; no pensaba que valiera nada más de a lo que tú dabas valor. Y empecé a tenerte rabia, a echarte encima el sentirme así, cuando lo que siento es única y exclusivamente mío. No puedo elegirlo, pero puedo hacer algo al respecto. Puedo trabajarlo, darle sentido, y racionalizarlo. En su momento no me dí cuenta de que me sentía de esta forma, habría sido mucho más fácil de llevar de haberlo hecho. Me centré en otras emociones, en lo que me las causaba, y no en la emoción en sí. Es más sencillo buscar culpables fuera.

Me planteo por otro lado qué parte de mí se habrá arrancado a hacer esto porque tu lo hayas hecho primero. Pero no voy a darle más vueltas, no relacionarlo todo contigo es algo que me resulta completamente imposible en este momento.

Rebuscando en lo que queda de mi individualidad, tengo muchas ganas de volver a encontrarme. De hallar mi valor, solo mío. Mis proyectos, mis ideas, mis habilidades, mis planes, mis pensamientos, mis gustos, mis espacios. Liberarme de esa dependencia a la que me he aferrado, para, sí, poder estar contigo, pero no atada a ti. Sentirme única, libre, original. Y poder, no entregarlo, compartirlo.

Es muy complicado expresarme de esta forma cuando hay tanto manchado por la culpa. Siento que no tengo derecho de querer nada para mí, que por lo que he hecho no puedo buscar mi propio bien. No puedo tener una idea de estar mejor por mí misma, porque debería cuidarte solo a ti. Es otra razón por las que no estoy segura de querer publicar esto. Pero también he dicho miles de veces que la mejor manera de querer a alguien es queriéndose a uno mismo. Y no nos hemos querido bien. Ninguna de las dos.

Queda muchísimo camino por delante hasta poder completar mi tatuaje. Está ahí como un recordatorio, una promesa, un objetivo. Algo que no tengo claro de qué manera alcanzaré, sabré que ha sido así cuando lo haga, no es concreto ni tangible. Pero el concepto, aunque abstracto, está ahí.

Me gustaría que estuvieras esperándome al otro lado de esa puerta, sí. Pero la que espero que me abra al llamar es yo misma.

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Edit.
He estado dando vueltas en la cama sin poder dormir durante mucho, mucho rato, por los nervios de qué fueras a pensar cuando lo leyeras, si te podrías enfadar. Da la pauta de hasta donde se han llevado las cosas..

miércoles, 9 de mayo de 2018

Carla Rodríguez Para

Pasará. Sé que crees que es interminable, pero pasará. Como todo.

Sé que te ahogas en la preocupación, en el estrés, en el agobio, pero eso también se acabará marchando.

Nada es eterno y este sufrimiento, esta angustia, tampoco. El tiempo pasará y superarás esta etapa, como has superado tantas otras.

Recuerda lo mucho que has avanzado, todas las cosas que has superado y que en ese momento te parecían imposibles de sobrellevar. Pero las superaste, las superaste con nota.

Esto no va a ser menos, créeme. De hecho, piensa en las piedras con las que te has tropezado en el camino. Has tenido unas caídas terribles, te has hecho grandes heridas. Pero las heridas han curado y tú te has vuelto a levantar.

Te levantarás una vez más, dalo por hecho.

Resiste. Eres muy fuerte, increíblemente fuerte. Sé que no eres capaz de creer en tu propia fuerza, pero debes hacerlo. Porque está ahí, brillante, protegiéndote.

No pasa nada por tener miedo. No pasa nada por estar asustade y querer esconderte bajo las sábanas para que no te alcancen los monstruos. Es normal. Pero estos monstruos también se irán y llegará el día en que no tendrás miedo de vivir.

[...]

Porque todo pasa. Todo fluye. Todo cambia.

sábado, 19 de agosto de 2017

Si lo hubiera sabido..

Si hubiera sabido que era la última vez que te miraría
Habría recorrido tus rasgos, tus ojos, tus labios
Hasta no olvidarlos jamás

Si lo hubiera sabido
No habría separado mis labios de los tuyos
Durante mucho más

Si lo hubiera sabido
Te habría dicho que te quiero
Muchas más veces

Si lo hubiera sabido
Te habría hecho gritar
Mucho más fuerte

Más desayunos en la cama
Más besos, más caricias, más risas
Más fotografías de tu alma

Menos discusiones
Menos gritos, menos lágrimas
Menos momentos cabezones

Porque ahora que no estás
Ahora que te has ido
Solo puedo mirar hacia atrás
Y desear haber tomado otro camino

Uno en el que hacerte feliz
Más fácil, más natural
Para nunca dejarte ir.

Ojalá volver a empezar



Escrito el 1 de mayo. Guardado el 15 de agosto.


Es curioso publicar esto hoy, porque ya ves que tenía más bien poca expectativa desde hacía tiempo. Pero también tiene sentido que sea hoy, porque estoy triste y contenta a la vez.

Triste, porque hayamos tenido que llegar hasta este punto, y esté sola en un tren de camino a casa.

Contenta, porque es la primera vez en mucho tiempo en la que tengo verdaderas esperanzas.