jueves, 3 de febrero de 2011

Vampire Academy: Sangre Azul

- Bueno -dije por fin-, tal y como yo lo veo, no somos aún los guardianes de Lissa.
Me armé de valor para la siguiente respuesta. Sabía que iba a ser una de sus lecciones zen de la vida. Algo sobre la fortaleza interior y la perseverancia, sobre cómo lo que elegimos hoy se convierte en un patrón el día de mañana o cualquier otra bobada.
En cambio, me besó.
El tiempo se detuvo cuando extendió los brazos y me rodeó la cara con las manos. Su boca descendió y me rozó los labios. Al principio apenas fue un beso, pero se hizo embriagador y profundo. Cuando por fin se apartó, fue para besarme la frente. Sus labios permanecieron allí varios segundos mientras sus brazos me rodeaban con fuerza.
Deseé que el beso hubiera continuado para siempre. Rompió el abrazo y con los dedos me acarició el pelo y a continuación la mejilla. Retrocedió en dirección a la puerta.
- Te veo luego, Roza.
- ¿En nuestra siguiente clase práctica? -le pregunté-. Porque las vamos a retomar, ¿verdad? Es decir, que tienes todavía cosas que enseñarme.
De pie, junto a la puerta, me miró por encima del hombro y sonrió.
- Sí, montones de cosas.

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