lunes, 9 de mayo de 2011

San Juan de la Cruz

¿Adónde te escondiste,  Amado, y me dejaste con gemido?  Como el ciervo huiste,  habiéndome herido;  salí tras ti clamando, y eras ido.
Pastores, los que fuerdes  allá por las majadas al otero:  si por ventura vierdes  aquel que yo más quiero,  decidle que adolezco, peno y muero.

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