lunes, 3 de agosto de 2015

Día 1/2

Y los junto porque apenas si he dormido tres horas a trozos a lo largo de los días. La noche del lunes, la noche donde comenzaban las vacaciones, el festival, el supuesto viaje genial con los que llamo mi familia, comenzó echándome a llorar por ti. Por la devastadora forma de tener razón que me echas a la cara. Por darme cuenta de que estás confundida, de que me echas de menos, pero a la vez me quieres lejos. Pero yo te quiero cerca, y no puedo tenerte.

Las horas han ido pasando, otras cosas me han pedido atención, pero a cada momento de relativa paz que he tenido has venido a mi mente y la has turbado. Intentar dormir está siendo un suplicio, sea la hora que sea en la que lo pruebe. Y no solo acudes a mi cabeza en ratos tranquilos, sino que a cada cosa que veo, que oigo, que vivo, pienso en cómo te lo contaría, en si te gustaría, en cuánto me gustaría poder compartirlo contigo. No te olvido ni por un segundo ni aunque quisiera. 

Y no es el caso.


29/7 3.43

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