Y huir, dejarlo todo atrás, con el sol de frente y tu mano sobre la mía. Rumbo al horizonte.
Olvidar el pasado y los constantes recordatorios de que ha existido. Esas llamadas de atención que no sirven sino para distraer de los objetivos del ahora. Que no tienen más sentido que revivir lo ya muerto y enterrado. Y que, con la suficiente fuerza de voluntad, pueden ser detenidas.
Porque para sinsentido, mejor echarle una carrera al viento.
Porque para echar de menos algo, que sea el sonido de las olas o el tacto de tu piel.
"Démosle color a este paisaje en blanco y negro".
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